Reseña- Gustave Flaubert: "Madame Bovary"
Por: María Isabel Mena Lobo
Y recordó a las heroínas de los libros que había leído, la lección lírica de aquellas mujeres adúlteras se puso a cantar en su memoria con voces de hermanas que la seducían. Ella misma se transformaba en una parte verdadera de aquellas imaginaciones y realizaba el largo sueño de su juventud, considerándose en aquel tipo de enamorada que tanto había envidiado. Por otra parte, Emma sentía una satisfacción de venganza ¡Bastante había sufrido! Pero ahora triunfaba, y el amor, tanto tiempo contenido, brotaba entero a gozosos borbotones. Lo saboreaba sin remordimiento, sin preocupación, sin perturbación.
A finales del año pasado me dediqué, además del ocio y las tareas domésticas, a terminar o más bien a querer terminar la obra más famosa de Gustave Flaubert. Durante la Feria del libro del año pasado visité muchos puestos de librerías y aunque quería llevarme todo a mi pequeña biblioteca, tuve que ser realista y dejarme de Bovarismo. Tuve que dejar de imaginar lo bellos que se verían esos libros en el estante y más bien elegir de los pocos que se acomodaran al presupuesto y que me llamaran la atención lo suficiente como para querer escribir sobre ellos. Al final terminé eligiendo este clásico del autor francés que tantas veces ha sido adaptado a la gran pantalla y curiosamente algo parecido a lo que conté con los libros que quería fue lo que le sucedió a Emma Bovary no sólo una vez, sino toda la vida.

Madame Bovary siempre es y será la historia de una mujer adúltera. Sin embargo, lo que realmente ha hecho perdurar en el tiempo a la novela, es todo lo que hay detrás del adulterio. Con eso me refiero a la infelicidad absoluta en la que el personaje principal se ve ampliamente sumergida casi durante toda la historia. Es esa misma infelicidad, fruto de una excesiva ensoñación, la que orilla a Emma a buscar los placeres pasajeros y a querer vivir una y otra vez el amor pasional juvenil y las elegancias de la Alta Sociedad de ese momento.
El libro, cuenta la historia de Carlos Bovary, un médico viudo que se enamora de la única hija viva de uno de sus pacientes. Emma aparece al principio como una jovencita recién salida de colegio de monjas, más o menos decente, ciertamente interesada en los placeres materiales y bastante leída ante los ojos de Carlos. Las decepciones comienzan para Emma cuando se casan, ese mismo día el matrimonio no es como ella imaginó y mucho menos la luna de miel en donde empieza una brecha inmensa entre los dos.
"A veces pensaba que, sin embargo, estaba viviendo los días más hermosos de su vida, eso que llamaban la luna de miel ¡Para gustar su dulzura habría sido, sin duda, necesario, ir a esos países de nombres sonoros donde los días siguientes a la boda tienen más suaves ocios! (...) ¡No poder ella apoyarse en la baranda de los chalés suizos o encerrar su tristeza en un cottage, con un marido que viste un frac de terciopelo negro con largos faldones (...) Acaso deseara hacer a alguien la confidencia de todas estas cosas. Pero ¿Cómo explicar un vago malestar que cambia de aspecto como las nubes, que se arremolina con el viento? Le faltaban las palabras, la ocasión, el valor (...) Pero a medida que se estrechaba más la intimidad de su vida, se producía en ella un desapego interior que la separaba de él".
Arte gráfico de portada. Tomado de Pinterest
Esta brecha no hace más que crecer. Por su lado, el marido intenta hacer lo mejor que puede con lo que tiene y por parte de Emma cada vez siente más insuficiente al marido y más alejado de las concepciones que ella espera de él. Los encuentros con la Alta Sociedad incrementan esta brecha hasta el punto de mudarse de pueblo. Allí es donde realmente empiezan las aventuras amorosas de Emma primero con un mujeriego rico llamado Rodolfo y luego con otro joven. El único fruto del matrimonio Bovary es una niña llamada Bertha.
Fotograma de "Madame Bovary" (Claude Chabrol, 1991)
A lo largo de la historia Emma es como un torbellino de emociones, un tiempo se entrega al amor del adulterio y a la repulsión por el marido y otro tiempo se entrega a Dios, a la oración y todas cosas religiosas, siempre terminando ese torbellino por la repulsión por el marido y la infelicidad de la vida que lleva con él.
Era un amor que crecía cada día por la repulsión al marido. Cuanto más se entregaba a uno más execraba al otro; nunca le parecía Carlos tan desagradable, con unos dedos tan cuadrados, tan romo de cerebro, de unos modales tan vulgares, como después de sus encuentros con Rodolfo, cuando estaban juntos. Entonces, a la vez que se hacía la esposa y la virtuosa, se inflamaba pensando en aquella cabeza (...), en aquel hombre, en fin, que poseía tanta experiencia en la razón, tanto fuego en el deseo.
Una de las cosas que más me llamó la atención es lo bien que el autor demuestra conocer a las mujeres, construyendo un personaje con el que cualquier mujer podría sentirse identificada. Gustave Flaubert descrito por muchos historiadores como tímido hasta lo patológico y en algunas ocasiones arrogante fue una figura clave del realismo literario a nivel universal. Tuvo mujeres importantes en su vida con las que intercambió cartas constantemente pero nunca se casó ni tuvo hijos. Se dice que la protagonista de su obra más importante, Madame Bovary, está inspirada en la historia real de Delphine Delamare.
Retrato de Gustave Flaubert
Al final, es inminente la muerte de Emma a causa de deudas por su "doble vida" y aquí me parece importante recalcar dos cosas: La primera es que aunque el marido nunca maltrató a Emma en ningún sentido e incluso siempre intentaba contentarla, resultada insuficiente para ella, lo cual expone lo peligroso que pueden ser las expectativas muy altas sobre tu vida futura; la segunda, que hoy ese sentimiento de madame Bovary denominado Bovarismo o síndrome de Madame Bovary cada vez está más presente en nuestra sociedad, cada vez soñamos con más riqueza, más cosas materiales, más personas irreales como las que vemos en redes sociales que aparentan vidas perfectas chocando con una realidad muy diferente y orillándonos a una interminable frustración.
"Madame Bovary" ha sido adaptada más de una docena de veces al cine. La versión más reciente fue protagonizada por la actriz Mia Wasikowska en el 2014.
Foto de Mia Wasikowska como Madame Bovary (Sophie Barthes, 2014)
A este punto yo pienso que la única forma de lograr una vida plena es la de equilibrar nuestras expectativas con la realidad para no caer en la frustración. Además, deseo para mí y para todas las mujeres que estén leyendo esta reseña que sus expectativas sean no solitarias sino compartidas, en el amor.
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